El diputado Pardo Bigot: La esperanza del Sistema

Autor: Carmelo Romero Salvador

Col: Las Tres Sorores. Narrativa (55)

Edición: Prames

Caract: Año 2011, 201 p, 13 x 21 cms.

ISBN: 978-84-96793-32-3

Siempre que tengo que analizar algún texto procuro tener en cuenta, para no llevarme a engaño, la frase de Hobsbawm que nos advierte que “hablamos como hombres y mujeres de un tiempo y un lugar concretos”. En este caso podría decir que también “leemos” como hombres y mujeres de un tiempo y un lugar concretos. Por eso no es de extrañar que en mi triple condición de pueblerino (dicho con todo el cariño) que acaba trabajando en la capital, estudiante de Historia y militante del PSOE me sienta bastante identificado con la experiencia de vida de la protagonista de la divertida novela del profesor Carmelo Romero Salvador El diputado Pardo Bigot: la esperanza del Sistema, una chica de pueblo, licenciada en Historia que acaba convirtiéndose, por avatares de la vida, en diputada en el parlamento de la nación.

Por esto, a lo largo de sus páginas he encontrado lugares comunes en los que no he podido dejar de sentirme reconocido. Pero ¿quiere decir esto que si no cumples alguna de estas tres condiciones no te va a gustar la novela? Creo que al contrario, ya que, por un lado, quién no haya sido universitario podrá encontrar aquí un buen retrato de la universidad, y por otro, quién quiera conocer el lado oscuro de la política, desde el ámbito municipal al nacional, puede dejar de ver telediarios y pasar un buen rato leyendo esta breve novela.

Pero el relato no es solo una crítica política, desde su aparente sencillez, en sus apenas 200 páginas nos encontramos, entre otras cosas, desde una defensa de la escuela pública, a una explicación del éxodo rural de los 60 en apenas dos párrafos, una divertida catalogación de las distintas “especies” de profesores y profesoras universitarias y sí, también un despiadado (a la vez que acertado) fresco de las prácticas políticas que se están dando en nuestro país en los últimos años.

A lo largo de sus páginas se nos muestra una de las principales tesis del Carmelo Romero “profesor”, que no es otra que situar la calidad de nuestra democracia actual a la misma altura que la del periodo de la Restauración, es decir, a la altura del betún, porque si en aquella época Liberales y Conservadores se alternaban en el poder en ese paripé democrático llamado Turnismo, en esta afirma que son Populares y Socialistas los que, sin diferir en lo esencial (esto es, en la política económica), se alternan en un bipartidismo que ha funcionado casi como un reloj desde las elecciones de 1977.

Ni que decir tiene que, como militante socialista, mi primera reacción es negar la mayor. Eso fue lo que hice cuando, allá por el año 2002, le escuché este razonamiento por primera vez en su clase de Contemporánea de España. A día de hoy me cuesta mucho mantener esa postura, lo hago, pero con muchos, muchísimos matices, porque parece que el transcurrir del tiempo le está dando la razón a mi estimado profesor, aunque siga sin estar del todo de acuerdo, ya que aunque en la novela su razonamiento avisa que, vistas desde lejos en tiempo y espacio, todas las hormigas son iguales, lo que importa ahora es el presente, y no cómo nos verán en el futuro, y tal vez poniendo la lupa de la microhistoria, encontremos más diferencias de las que nos parece, aunque no puedo negarle que cada vez necesitamos una lupa con más aumentos para ver las diferencias.

 En este texto el autor redunda en esta teoría, y cierto es que las prácticas políticas que llevan a cabo sus protagonistas no difieren mucho del caciquismo de principios de siglo. Pero ¿se ajusta la ficción a la realidad? Podría escudarme en que no es así, que hay ciertas líneas rojas que los socialistas no pasamos, que estas prácticas son solo una gota en un mar de buenos políticos, etc. Pero estaría mintiendo. Estaría mintiendo porque como he dicho, soy militante activo del PSOE y he visto cosas (y por desgracia, no más allá de Orión) de las que no puedo sino avergonzarme.

El autor demuestra sus grandes conocimientos tanto de la política en general (magnífica su descripción del desarrollo de las Sesiones del Congreso) como del funcionamiento interno de los partidos políticos. Muestra de ello es el relato que hace de cómo ganar un proceso congresual y las pautas que nos ofrece para conseguirlo, que  podríamos decir son de manual: “De las masas se pueden obtener vítores y aplausos; de los grupos, opiniones y controversias; las voluntades, sin embargo, hay que ganárselas una a una”; o cuando nos habla de los mecanismos de cooptación a puestos relevantes, que no son otros que la casualidad (¡qué importante es estar en el momento justo en el lugar adecuado!), tener un pariente con poder para “colocarte” o arrimarte a un buen árbol que te cobije.

Unos procesos retratados tan crudamente que nos puede parecer que el autor haya estado presente en los mismos, al menos, quién haya visto alguno de cerca, podrá decir que la ficción no supera a la realidad. Y es que no sé quién diría que los cargos públicos se deben al electorado, porque aquí ni si quiera a los militantes, aquí cada cargo se debe a quién ha puesto a cada cual en ese sitio.

No me quiero quedar con este regusto amargo, sobre todo porque la novela no lo permite. No solo porque es bastante divertida sino porque, como he dicho, contiene mucho más que una crítica política. Podemos encontrar pasajes de gran belleza, como cuando nos habla de la importancia de la palabra o cuando, seguidamente, igual que un Ronald Fraser, nos advierte de los peligros del presentismo a la hora de hablar de nuestro pasado. Pero sobre todo no me quiero quedar con mal sabor porque lo que esconde esta novela lo podemos ver en su final: un alegato dirigido a recuperar la DIGNIDAD, la dignidad personal de la protagonista, para a partir de ahí recuperar la dignidad como sociedad, a dejar de tener “miedo al miedo”, a evitar, como reflexiona en sus páginas, que la crisis nos convierta en más “sumisos e individualistas”. Por eso, quién vaya a leer está novela para regocijarse en las malas prácticas con la intención de vilipendiar la política, mejor que no lo haga. Esta novela se merece unos lectores dispuestos a recuperar el mejor idealismo y a luchar juntos por un mundo más justo.

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2 respuestas a El diputado Pardo Bigot: La esperanza del Sistema

  1. ana dijo:

    A mi también me pareció estupendo. Seria un buen regalo para un montón de gente: Jóvenes, viejos, políticos… Me parece un buen análisis el que haces.

  2. mayone dijo:

    El problema es real, ambos partidos se han acercado, pese a tener en su seno diferentes ‘tendencias’.
    No soy militante peros si votante socialista y desde que voté la primera vez solo he votado a este partido. No concibo el movimiento de votar unas veces a uno, y otras a otro, aunque esta vez me he sentido muy decepcionada, no porque no me guste Rubalcaba, sino por la sensación de impotencia que todo lo inunda. Creo que el tampoco habría podido hacer demasiado.
    Espero que el desánimo se supere y que vuelva a gobernar el PSOE, con esta derecha que tiene que pagar favores a la Iglesia, grupos de derecha escorados hacia la derecha, y demás no vamos a ninguna parte.

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