La ideología de Podemos y las lentejas de mi madre

En mi casa los jueves son día de alegría, vienen mi hermana y  mi sobrina a comer. A sus dos años y medio mi sobrina está en esa época en la que comienza a elegir ella lo que come y lo que no, ya sea por criterios de sabor, vista o cualquier imponderable que pasé por un cerebro en construcción. Este jueves comimos lentejas, si quieres las comes y si no las dejas, y mi sobrina, si ve que las lentejas llevan verdura, las deja o, como poco, aparta minuciosamente cada trocito  de color distinto al de las lentejas que vea por el plato. Pero este jueves se comió todas las verduras y sin rechistar, y no porque de repente hayan dejado de parecerle sospechosos esos trocitos de colores que pululan por las lentejas sino porque mi madre los pasó por la vara, que diría ella (por la batidora para el resto de los mortales) con lo que consiguió que mi sobrina se comiera el riquísimo plato disfrutando de todos los beneficios que aportan las verduras sin enterarse ni protestar.

¿Y que tiene que ver esto con la ideología de Podemos? Pues que Podemos hace con su ideología de izquierdas lo que mi madre con las verduras de las lentejas, la pasa por el pasapuré de “no somos de izquierdas ni de derechas” para que el mayor número de personas posible se coma el plato que están preparando. Pero esta definición indefinida les está granjeando mil y una críticas, sobre todo (y muy a mi pesar) que desde sectores del PSOE se les compare con la Falange de José Antonio. Esto deja en muy mal lugar a quién realiza la crítica puesto que, o quedan como unos ignorantes por no ir más allá del discurso o son unos taimados por acusar a Podemos de algo que saben de sobra que no son, escogiendo a su antojo una parte del discurso para confundirla con el todo. Por lo tanto, está acusación es injusta por reduccionista, tanto el ideario de la Falange como el de Podemos van mucho más allá  del no soy de izquierdas ni derechas, cualquiera que lea un poco se daría cuenta de que son distintos,  dejémoslo en que con esa declaración usan la misma estrategia para atraer al mayor número de gente, lo cual para nada les hace iguales.

Así, se podrá compartir o no está estrategia, pero resulta muy difícil afirmar, como reconocía  el otro día con un amigo militante de Izquierda Unida,  que un partido que apuesta por la sanidad y educación pública, por la redistribución de la riqueza, por medidas como la dación en pago, la renta básica, etc.,  en definitiva, que apuesta por recuperar el Estado de Bienestar, resulta muy difícil decir que ese partido sea de derechas. Otra cosa es que está estrategia nos guste más o menos, pero ante una sociedad en la que existen las clases sociales pero no el sentimiento de pertenencia de clase (la tan manida “conciencia de clase”) se hacía necesario recuperar el discurso de alguna forma, puesto que la conciencia de clase está encerrada en un cofre con siete llaves que pusieron desde Thatcher hasta Blair,  entre muchos otros.

 Y eso es lo que está haciendo Podemos cuando habla de “los de arriba y los de abajo”, está recuperando el discurso de clase, sin que nadie se de cuenta, pero lo hace. Puesto que aunque la conciencia de clase esté bien enterrada, cada día se ve más claro que hay unos pocos que cada momento tienen más y otros muchos que cada día tienen menos, y esto no es solo una percepción y un sentimiento, lo cual ya es importante,  sino que es una realidad que constatan las cifras y la historia reciente, como han demostrado historiadores como Judt o economistas como Piketty. Recuperar esta percepción significa, como dice Owen Jones en su recomendable Chavs, reconocer que “un grupo posee el poder y la riqueza en la sociedad y otros no”, es decir, que “que un grupo de personas vive de trabajar para otros” y si estos “otros” cada vez tienen más a costa de la explotación y el expolio de los que trabajan, es cuando comenzamos a ser conscientes (de nuevo) de que algo tiene que cambiar. Y ahí está la virtud de Podemos, en pedir un cambio radical cuando hasta ahora solo nos ofrecían maquillaje. Si para producir este cambio hay que disimular la verdura en las lentejas,  así se haga, siempre y cuando no pierdan su esencia en el proceso. Cuando mi sobrina sea adulta, llegará el momento de que disfrute las verduras en todo su esplendor, mientras tanto, alabada sea la batidora.

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2 respuestas a La ideología de Podemos y las lentejas de mi madre

  1. carmelo Romero Salvador dijo:

    Una espléndida metáfora, Paco. Y muy acertado, en mi opinión, el texto y la caracterización del por qué del “discurso” de Podemos.

  2. Pingback: Ni de izquierdas ni de derechas | Mecomolacabeza

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